En 2003, José Arrieta era parte de una peligrosa banda que participó en un asalto a mano armada a la Hacienda Santa Teresa. Al ser capturados, les ofrecieron tres meses de trabajo no remunerado o la cárcel, optaron por lo primero y pidieron que el resto de los miembros de la banda fueran incluidos en la iniciativa, así nació el Proyecto Alcatraz, un programa de reinserción de jóvenes con problemas de conducta a través de la formación en valores, trabajo y la práctica del Rugby. Con esta oportunidad aprendió a trabajar honestamente y a contribuir a su entorno como líder de la comunidad y miembro de la Fundación Santa Teresa. Hoy es protagonista dentro de las canchas como entrenador de Alcatraz Rugby Club.